08 enero 2009

memorias de un bachillerato, segunda entrega.-

''¿Alguno de vosotros ha pasado por la experiencia de llegar nuevo a, por ejemplo, un instituto? ¿De ver que todo el mundo tiene su sitio menos tú, y tienes que buscártelo entre ellos?'' ha preguntado a modo de prólogo para su explicación el nuevo profesor de Filosofía. Dicho tan así, parecen las palabras típicas con las que comienzan muchas de esas adolescentes películas americanas. O, está bien, así me encanta interpretarlo a mí. Porque ''Sí, claro'', he tenido que responder interiormente. La suerte es que siempre me he enfrentado a la situación perfectamente acompañado de mi amiga Vero; en cada una de las ocasiones alguna persona más iba o venía, pero a ella siempre la he tenido ahí. Los dos con la mochila colgando repleta de nervios a rebosar, y siempre ahí. Y que conste que no era a propósito: no íbamos nosotros y organizábamos las listas de clases de la Universidad Laboral. Qué va. Cosa del Destino, como bien redacta ella en mi albúm-recodartorio regalo de Reyes.
Para todo el mundo hay cambios de un año para otro, pero no para todo el mundo son dejar su casa a los trece años e irse a una residencia en la que, evidentemente, eres el más pequeño, con el consecuente cambio de instituto, cambio de compañeros (de clase y habitación), cambio de cama, de escritorio, de persona que te hace la comida cuando así puede llamarse; cuando estás más o menos establecido e integrado, año nuevo y residencia nueva; y año nuevo y compañeros, entrenador y cuidador nuevos; y otro año nuevo más y de vuelta a casa, siendo entonces todo aquí casi completamente nuevo; y esto es sólo lo superficial. Gente nueva por todas partes y a cualquier momento. Cuesta adaptarse a ello, pero todavía más tener que abandonarlo después e ir olvidándose poco a poco. Y lo peor es que sin quererlo.
Este es el primer año en el que no ha habido un cambio considerable. Por lo tanto, van dos seguidos que se pueden tomar como 'normales'. Y la cosa ha ido genial. Siempre utilizo la frase ''Bien, bien. Otra vez en mi pueblo, en mi casa y con mis amigos de toda la vida.'' cuando me preguntan que qué tal por aquí. Pero ahora es cuando me resulta inevitable no hablar de lo que me dejé allí, de esos que se siguen manteniendo al pie del cañón pese al tiempo y la distancia, ni de los nuevos o... recientes (por definirlos de alguna manera, pero que tienen la misma e incluso mayor importancia): compañeros de clase de segundo, tercero y cuarto de la ESO -unos mantenidos firmemente, otros reenganchados ahora después de todos estos años-, compañeros de habitación, mesa, pupitre y calle con corcheras, desayunos, comidas, meriendas y cenas, ducha, bañera, espejo, lavabo y taza, escapadas, liadas, putadas y sus correspodientes castigos, y entrenamientos [éstos se merecen una entrada aparte], y compañeros de avión, autobuses Simpson-amarillos, McDonald's y sucedáneos, fiestas filipinas, intercambiables lunch, montañas rusas y horas en la Bus Station, junto a los descubrimientos dentro de los grupos de amigos de algunos de ellos una vez en territorio español.
Este año no me he encontrado con grandes cambios en cuanto a lugar de estudio o sueño se refiere, pero el cambio ha sido mucho mayor. Me he dado cuenta -¡aquí viene la parte chocolate...!- de cómo se mantienen las relaciones por sí solas cuando las personas que intervienen en ellas merecen la pena. No hace falta que sea tu mejor amiga (aunque es una ayuda, V) para darte cuenta de lo que echarías de menos a alguien si dejara de estar presente en tu vida. ¡Incluso echaría en falta a cualquiera de las Básculas! ''Harás nuevos amigos, no te preocupes.'' No me preocupa alejarme, cambiar de aires y entablar nuevas amistades; me preocupa -hasta un punto elevadísmo- perder cualquier cosa de las que tengo ahora mismo.
El balance de pros y contras -que a esto quería llegar con toda la explicación anterior- va a ser una tarea muy, pero que muy estudiada. Que buscando el lado positivo del asunto... suerte que no será un balance en el que intervendrán números.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, ya parece otra cosa. Coges fuerza del pasado para enfrentarte al futuro. Bien, bien.

:)

Anónimo dijo...

básculas??? por favor, me estaba emocionando muchísimo mientras leía tu super entrada de ayer (fue ayer cuand dijo eso Lava?? pensaba que había sido hoy...)hasta que me he encontrado con semejante vocablo. Dejémoslo en: pues nada... una X.

sabes? creo que me estoy enamorando de Lava