10 enero 2009

montao en el dólar.-

Podría decir y digo que, ahora mismo, soy la persona con los pies más recocidos que habita este mundo. Pero verdaderamente merece la pena: me ha valido para sumar a mi economía cuarenta eurazos a base de trabajo única y exclusivamente mío. Pasar el día entero sentado en una silla de plástico de muy discutible comodidad tomando parciales y parciales y descalificando y descalificando a criaturos (para ser exactos, DIEZ), quizás no puede llamarse precisamente trabajo. Y si encima hago alusión a los macarrones a la boloñesa y a la pizza calzone que nos hemos clavado todo el equipo de árbitros en un restaurante de lo más chic, aún menos. Pero el caso es que son cuarenta eurazos que gastaré con el gusto de saber que no he dependido de mis padres para conseguirlos. ''Gastaré'' porque es dinero embruto que no se convertirá en efectivo y palpable hasta julio/agosto. Es una jodienda, sí. Pero, por otra parte, de que llegue ese momento la Crisis será también más palpable, y el gusto todavía mayor.
¡Y esto es sólo el principio!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

arbitrar es casi una inversión... llegará el verano y te vendrá tooodo el dinero de una, con menudas ganas lo vas a coger :)


PD: suena mal la comida de los arbitros, ¡vaya que sí!

Anónimo dijo...

estás empezando a ser una mierda, si no es sentado en una silla verde, d espaldas y a 40 cm d mí, no te veo.
Mis intentos de ligotear con un camarero sexy que tiene novia fueron más que graciosos.

Uf, tenía que decírtelo, es que fue algo bastante irritante ayer, bochornoso hoy, divertido mañana.

PD: estoy cogiéndole el gustillo a esto de comentarte eh? =P