Ha vuelto a pasar. Otra vez, me tira mucho más el subir cada día una imagen que intenta reflejar mi estado ánimo, o una fotografía real que lo muestra sin tapujos, acompañadas de frases de películas, diálogos existenciales de la serie del (mi) momento, un pensamiento con palabras propias... y, por qué no, un enlace que conduzca a disfrutar de cuatro minutos con una buena melodía. Podría hacerlo aquí, pero no me siento tan cómodo. Os importará más o menos, sólo estoy colgando el cartel del Hasta que vuelva a necesitar de ti.
Volveré dentro de unos meses y no tendré más remedio que hacer otro resumen apoteósico con las últimas andadas; o mañana habrá otro cruce de cables y estaré escribiendo de nuevo. Ni idea. Hoy empiezo las clases que dan pistoletazo de salida al segundo cuatrimestre de mi primer año de carrera. ¿Nervioso, angustiado, con pocas ganas de subirme al bus dirección universidad y muchísimas de hacerlo para tomar un tren rumbo Ninguna Parte? No, lo siguiente. Así que hagamos de tripas... música y a encarar esto de la manera más positiva, que razones de mil y una índole hay de sobra para compensar cualquier mal trago (esa suerte que tiene uno).
La carretera continúa mostrándose interminable; todavía no se despega ni un tanto del cielo allá a lo lejos, en el horizonte. Pero no vayáis a embobaos en ese punto: izquierda, derecha, mirad cuánto hay por fotografiar. Disfrutad del viaje.-