Damos por oficialmente iniciada la última segunda evaluación de nuestras vidas como estudiantes de instituto. Volved a leer la frase [...] Impone, ¿eh? Menudo papelón, menuda presión y menuda la manera en que ya flaquean las fuerzas. Alguien me dijo una vez... **nube de humo, voz en off** ...que fuera a por todas, que ahora es cuando hay que ir a por todas. Que el resultado luego podrá ser el esperado o no, pero que, al menos, con esa predisposición las cosas saldrán como mejor podían salir. Son frases desgastadas de tanto que las usa la gente, pero que dichas por la persona y el momento indicados vienen genial. Hinchan a uno como a una bolsa de palomitas en el microondas. Habrá que hacer frente a mil y una adversidades, llegadas desde dentro y fuera de las paredes de la clase; mis padres, amigos y, sobre todo, Elliott tendrán que escuchar mil y una veces más mis quejas acerca de lo fabuloso que sería haberme metido por Letras; y a lo largo de este trimestre y el siguiente cambiaré [sí, también] una y mil veces de elección de carrera. ¿Que Traducción estaba claro? Seguro (y nótese la ironía). Habrá que hacer un muy-bien-estudiado balance de pros y contras acerca de escapar a Barcelona, de lo buenísimo que sería huir allí pero lo, al mismo tiempo, perdidísimo que me quedaría de todo lo demás; de ponerme de verdad a por todas, sacar nota y poder no tener que irme tan lejos; de la también tentadora posibilidad de, contra todo pronóstico, mantener raíces aquí y acabar en un piso en Albacete haciendo un no-tan-malo-como-parece Magisterio; etc, etc. Hemos vuelto a la rutina y es hora de ir echando cuentas. Por lo pronto, me voy a por un poco de chocolate.
1 comentario:
Parece que empiezas con ánimo la actualización y va medio decayendo poco a poco. Voy a comerme la segunda entrega ya.
Publicar un comentario