Al alba del domingo [...] las calles vestían una neblina azulada y destellos de cobre despuntaban sobre los terrados de la ciudad vieja. Caminó lentamente, despidiéndose de cada portal, de cada esquina, preguntándose si la trampa del tiempo sería cierta y algún día sólo sería capaz de recordar lo bueno, de olvidar la soledad que tantas veces le había perseguido en aquellas calles.—Conserva tus sueños, nunca sabes cuándo te van a hacer falta.
La sombra del viento, fragmento.
1 comentario:
Zafón ofrece un Barcelona tan Noir y tan atrapante... que hace difícil que no te guste :)
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