13 diciembre 2009

Al alba del domingo [...] las calles vestían una neblina azulada y destellos de cobre despuntaban sobre los terrados de la ciudad vieja. Caminó lentamente, despidiéndose de cada portal, de cada esquina, preguntándose si la trampa del tiempo sería cierta y algún día sólo sería capaz de recordar lo bueno, de olvidar la soledad que tantas veces le había perseguido en aquellas calles.
—Conserva tus sueños, nunca sabes cuándo te van a hacer falta.

La sombra del viento, fragmento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Zafón ofrece un Barcelona tan Noir y tan atrapante... que hace difícil que no te guste :)