-Espíritu que visitáis la oscura laguna esta noche -exclamó-. ¿Me oís?
Como es lógico, Peter debería haber guardado silencio; pero, por supuesto, no lo hizo. Inmediatamente contestó con voz de Garfio:
-Por las barbas del corsario negro, os oigo.
En aquel momento supremo, Garfio no palideció, ni siquiera por debajo del cuello, pero Smee y Starkey se abrazaron, aterrorizados.
-¿Quién sois? Hablad, extraño -ordenó Garfio.
-Soy James Garfio -contestó la voz-, el capitán del Jolly Roger.
-No es verdad, no es verdad -exclamó Garfio, roncamente.
-Calaveras coronadas -replicó la voz-. Atreveos a repetirlo y os echaré el ancla encima.
Garfio intentó congraciarse con la voz.
-Si vois sois Garfio -dijo casi con humildad-, entonces, ¿quién soy yo?
- Un bacalao -contestó la voz-. Un simple bacalao.
-¡Un bacalao! -repitió Garfio con la mirada vacía-. [...] Garfio -gritó-. ¿Tenéis otra voz?
Peter, que era incapaz de rechazar un juego, contestó ingenuamente en su propia voz:
-Sí.
-¿Y otro nombre?
-Sí.
-¿Vegetal? -preguntó Garfio.
-No.
-¿Mineral?
-No.
-¿Animal?
-Sí.
-¿Hombre?
-¡No! -contestó la voz con desprecio.
-¿Niño?
-Sí.
-¿Niño corriente?
-¡No!
-¿Niño maravilloso?
Para gran pesar de Wendy, la respuesta que sonó esta vez fue:
-Sí.
-¿Estáis en Inglaterra?
-No.
-¿Estáis aquí?
-Sí.
[...]
-No lo adivináis, no lo adivináis -cacareó Peter-. ¿Os rendís?
El orgullo de Peter lo estaba llevando demasiado lejos y los maleantes se dieron cuenta de que podían aprovecharse de ello.
-Sí, sí -contestaron ansiosamente.
- Bien -exclamó él-. Soy Peter Pan.
¡Pan!
-Ya es nuestro -gritó Garfio-. Al agua, Smee. Starkey, vigila el bote. Traédmelo, vivo o muerto.
Como es lógico, Peter debería haber guardado silencio; pero, por supuesto, no lo hizo. Inmediatamente contestó con voz de Garfio:
-Por las barbas del corsario negro, os oigo.
En aquel momento supremo, Garfio no palideció, ni siquiera por debajo del cuello, pero Smee y Starkey se abrazaron, aterrorizados.
-¿Quién sois? Hablad, extraño -ordenó Garfio.
-Soy James Garfio -contestó la voz-, el capitán del Jolly Roger.
-No es verdad, no es verdad -exclamó Garfio, roncamente.
-Calaveras coronadas -replicó la voz-. Atreveos a repetirlo y os echaré el ancla encima.
Garfio intentó congraciarse con la voz.
-Si vois sois Garfio -dijo casi con humildad-, entonces, ¿quién soy yo?
- Un bacalao -contestó la voz-. Un simple bacalao.
-¡Un bacalao! -repitió Garfio con la mirada vacía-. [...] Garfio -gritó-. ¿Tenéis otra voz?
Peter, que era incapaz de rechazar un juego, contestó ingenuamente en su propia voz:
-Sí.
-¿Y otro nombre?
-Sí.
-¿Vegetal? -preguntó Garfio.
-No.
-¿Mineral?
-No.
-¿Animal?
-Sí.
-¿Hombre?
-¡No! -contestó la voz con desprecio.
-¿Niño?
-Sí.
-¿Niño corriente?
-¡No!
-¿Niño maravilloso?
Para gran pesar de Wendy, la respuesta que sonó esta vez fue:
-Sí.
-¿Estáis en Inglaterra?
-No.
-¿Estáis aquí?
-Sí.
[...]
-No lo adivináis, no lo adivináis -cacareó Peter-. ¿Os rendís?
El orgullo de Peter lo estaba llevando demasiado lejos y los maleantes se dieron cuenta de que podían aprovecharse de ello.
-Sí, sí -contestaron ansiosamente.
- Bien -exclamó él-. Soy Peter Pan.
¡Pan!
-Ya es nuestro -gritó Garfio-. Al agua, Smee. Starkey, vigila el bote. Traédmelo, vivo o muerto.
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