Lo que daría por estar ahora mismo paseando por la zona peatonal del puente de Brooklyn. Me pararía, contemplaría la línea de rascacielos de la imponente Manhattan rompiendo con un fondo de nubes grises y haría una de las fotos con las que tanto he fantaseado tener entre las carpetas de fotografías propias. Luego le pediría a algún neoyorquino enfundado en su chaqueta de borreguillo y con el Times debajo del brazo, con un tímido pero trabajado inglés, que por favor cogiera él la cámara para poder salir yo en la imagen. Entonces sería cuando llamaría a Javi -que, por si no lo veis, está en la otra barandilla fotografiando la Estatua de la Libertad- para que se pusiera y contáramos con una más de las tantas que llevamos hechas en el viaje. Las luces de Navidad colgando de todos y cada uno de los cables del puente nos cegarían y entrecerraríamos los ojos, pero la sonrisa estaría más que abierta de par en par. Esa sí que va a ser la foto que pondrá de punta hasta los pelos de la barriga. Va a ser.
1 comentario:
yo sueño eso. es ahora cuando me debes una navidad en la gran manzana. no importa cuando, no importa el coste y no importa cuanto dure.
y estas no son promesas que no valen nada. Felice Natale :)
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