16 diciembre 2008

de números va la cosa.-

No tiene otra cosa que hacer mi padre cuando llega después de toda la mañana con sus reacciones químicas, sus tubos de ensayo y su suelo resbaladizo del laboratorio que aguantar mis pucheros con intercaladas quejas acerca del instituto, los exámenes y demás. Ahora mismo, tras haber pasado tan sólo cuarenta minutos, caigo en que podía haberle ahorrado el mal trago. Pero ya me diréis cómo debe reaccionar uno cuando tiene un 10 en el primer examen de Filosofía y, vale sí, un 8 en el segundo, pero llega el poco-friki del profesor y te planta un 8 en la evaluación. También había un par de trabajos, pero teniendo en cuenta que ''sólo son para subir o bajar'' y aún así tienes un 7'5 en el primero y el segundo ''si no lo entregáis, no pasa nada'', te toca un poquito la moral. ''No te dejes llevar por el cabreo y sigue esforzándote por la máxima nota que puedas. Eso es lo que te vas a encontrar en la facultad o la universidad, hay que ir acostumbrándose'', dice papá. De acuerdo. Pero vaya una verdadera mierda tener que acostumbrarse a eso la anterior y última tarde de estudio para otros dos exámenes que telita. Espero que la próxima entrada refleje el resultado de una buena sensación que compense la partida hacia tierras italianas de otro par de poco-frikis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

las partidas a tierras italianas seran mas que recompensadas