Acabo de terminar uno de mis habituales recorridos por Fotolog; por mi fotolog. De principio al -hasta ahora- fin, literalmente. Y no es por flogcentrismo, como ya estará pensando la suscrita lectora Estela Ruiz (¡Ruiz!). Cada vez que arranco una de estas caminatas sé que al acabarla tendré un indescriptible cacao mental, pero que ni mucho menos se presenta con connotaciones negativas, sino con cierto gusto a nostalgia y, por supuesto, tremenda morriña.
Ves pasar por delante de tus ojos, y nunca mejor dicho, medio año de tu vida en unos cuantos minutos, de la manera que única y agradablemente Fotolog permite: visualizando lo que en cada uno de esos días más te apetecía visualizar, leyendo los textos, frases o letras impactantes de canciones que en ese momento te acompañaban y fascinaban, y todo salpicado con su correspondiente enlace al señorazo Youtube.
Es como un viaje. Sí, un viaje en el tiempo en toda regla [aquí es cuando Estela vuelve a poner los ojos en blanco]. Como siempre he hecho, hago y (espero que) seguiré haciendo, lo defiendo como rey indiscutible de entre la enorme variedad de blogs. Así que nos seguiremos viendo on [every] Sunday morning.
Ves pasar por delante de tus ojos, y nunca mejor dicho, medio año de tu vida en unos cuantos minutos, de la manera que única y agradablemente Fotolog permite: visualizando lo que en cada uno de esos días más te apetecía visualizar, leyendo los textos, frases o letras impactantes de canciones que en ese momento te acompañaban y fascinaban, y todo salpicado con su correspondiente enlace al señorazo Youtube.
Es como un viaje. Sí, un viaje en el tiempo en toda regla [aquí es cuando Estela vuelve a poner los ojos en blanco]. Como siempre he hecho, hago y (espero que) seguiré haciendo, lo defiendo como rey indiscutible de entre la enorme variedad de blogs. Así que nos seguiremos viendo on [every] Sunday morning.
1 comentario:
amen
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