15 noviembre 2008

reflexiones.-

Resulta que para ser capaz de ponerse uno a estudiar a las 16.46 de un sábado por la tarde hace falta tener una cosa llamada fuerza de voluntad. Me lo ha explicado Dolo. Corriendo, he ido a darle la noticia a Diego. Naturalmente ha quedado igual o más impresionado que yo ante tal revelación y me ha pedido que le preguntase a Dolo que dónde se consigue eso, que si lo venden en las tiendas o algo. Pero de que me he dispuesto a hacerlo, ella y su ''fuerza de voluntad'' ya habían huído a devorar libros. Increíble.

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