25 noviembre 2008

es Brewster, pero así no lo entiende nadie.-

Momentos difíciles: dícese de esos inesperados parones en la trama personal de cada uno que le apartan mentalmente por un tiempo de la rutina. Tan sólo mentalmente: la escena continúa y no espera ni un minuto a que asimiles el guión establecido. Ni la escena ni el resto de personajes que le acompañan en ella y que no tienen ni idea de esa sub-acción interna; claquetazo de segunda toma y a seguir.
En muchos casos, tan sólo se trata de un flash back hacia un momento de la historia ya vivido. Aunque, en realidad, lo que suele ocurrir más a menudo es que se dé una especie de déjà vu: la situación no es exactamente la misma pero las reacciones de los demás personajes ante ella es sorprendentemente parecida. Y cuando esa reacción no da lugar a un desenlace que deja a todo el mundo con una sonrisa en el rostro, es que están haciendo presencia los momentos difíciles.
Normalmente y exceptuando a algunos que se salen extravagantemente de lo habitual, a los directores les gusta que la película acabe bien y que cuando te levantes de la butaca el único malestar que tengas sea el de la hinchazón palomitera. Únicamente meten esos momentos para darle vidilla a la cosa y que no se convierta en un tostón, pero lo hacen teniendo ya en mente el feliz final.
Así que cuando os encontréis entre las líneas de vuestro guión personal con alguna que otra acotación que haga referencia a un momento difícil, asimiladlo e interpretadlo con la mejor actitud posible, con vistas a las siguientes páginas donde aparecerá el título del próximo capítulo en el que seguro todo cambia repentinamente, de nuevo, a una idílica escena tipo Punky Bruster.

1 comentario:

Anónimo dijo...

si no tanto el asunto, el texto es de quitarse el sombrero.


dame una J
dame una M