Hay un revuelo tremendo en el patio interior de este residencial: a un lado de la piscina se han dispuesto unas ocho filas de sillas de cara a una mesa enorme repleta de carpetas, cuadernos y papeleo en general. Los vecinos andan de acá para allá hablando a voz en grito (aunque no se llega a escuchar con claridad qué dicen); malditos propietarios.
Van Gogh comenta que anoche se acostó pasadas las cuatro y, momentos antes de hacerlo, escuchó cómo un par de personas discutían acaloradamente, también con el patio como escenario de los hechos.
En la comunidad Vial Parque se ha montando una gorda y en el Central Perk no nos enteramos ni del aire.
De ese aire en concreto, que menudo inviernazo nos ha regalado este lunes. Ya podría seguir igual. ¡Qué digo! Empeorar.
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