He pasado nueve horas con chocolatepocoamargo, de las que apenas cuatro las ha gastado durmiendo. El resto me las ha llenado de recuerdos, cotilleos, sensaciones, buena música, miedos, en la facultad me va así, -cómo no- alguna que otra foto y de historias con encanto, con mucho encanto. Como la que estará viviendo desde que llegara en avión a un aeropuerto de Holanda; me contó que ya tenía bicicleta reservada para recorrer Amsterdam de arriba a abajo.
Regresa en cuestión de cuatro días, y hasta Navidad no volverá a tomar una taza de cacao. Está comprobado que últimamente los buenos ratos son cortos y distanciados, en tiempo... y espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario