30 noviembre 2009

La vida del estudiante (III)

He ido al supermercado a comprar algunas cosas indispensables cuya ausencia ya se empezaba a notar (¿ejemplo?: pasta de dientes), tras fregar los cacharros de todo el fin de semana (tan a gusto que estaban ellos), barrido y fregado la cocina, tendido una lavadora y puesto otra, pasado la mopa por todo el piso, el plumero en mi habitación, desinfect... limpiado mi cuarto de baño y, de camino a la compra, tirado el reciclaje (La vida de una chacha mejor, ¿no?). El matiz de estudiante ha hecho presencia a la hora de elegir el tamaño del paquete de papel higiénico: contando hasta el último céntimo que llevaba en la cartera, haciendo la suma exacta con la calculadora del móvil... con toda la gama de rollos frente a mí. Y es que ahora mis padres me van pasando el dinero de todo el mes directamente a mi cuenta cada día 1, y... estamos a muy finales. Ya podréis imaginar qué paquete he traído a casa.

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