Uno puede imaginarse el repentino redoblamiento de atención, la difusión rápida de estas tinieblas que al invadir la tierra se inflaban y encogían y se elevaban al cielo en forma de torre convirtiendo la penumbra del crepúsculo en oscuridad palpable; uno puede imaginarse este terrible y curioso antagonista de vapor envolviendo a sus víctimas; la huida de hombres y caballos, los gritos, los relinchos, los aullidos de dolor, las caídas a tierra, el súbito abandono de los cañones, la asfixia de los hombres al retorcerse en el suelo y el ensanche rápido del cono opaco del humo. Luego, la oscuridad sombría e impenetrable -nada más que una masa silenciosa de compacto vapor amortajando a sus muertos.
Poco antes del alba se extendió el vapor por las calles de Richmond y el desintegrado organismo del gobierno hizo su último esfuerzo al despertar la población de Londres y hacerle sentir la necesidad de la huida.La guerra de los mundos, fragmento. H. G. Wells.
01 junio 2009
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1 comentario:
Aarg, quiero abrir mi journal ya ya ya. Hay 2 post en concreto que tengo ganas de tener colgados ya! >.<
[En relación a que tú hayas leído/estés leyendo "La Guerra de Los Mundos"]
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