Hasta aquí la lluvia y los delirios narrativos.
Este segundo domingo de mes se presenta como el (prácticamente) último pseudo-angustioso en cuanto a estudio para exámenes segunda-evaluación-segundo-de-bachillerato-arios se refiere y con un sol radiante que demuestra el porqué de su nombre inglés. Lo que crea ciertas paradojas: tanta sumisión hacia el día del sol y lo que me pirra es una buena tormenta, aunque tampoco una de estas a lo Twister. No. Una que permita salir y recorrer las calles empapándose con los auriculares del iPod bien metidos en la oreja. Eso sí: hay que caminar rapidete, si no la gente piensa que estás loco y esas cosas. Y si encima el ambiente que se cala contigo tiene su propio encanto (entiéndase: algo bastante distinto a las hileras de casas de este pueblo) ya ni contaros. Lo que ni mucho menos quita que espero que dentro de una semana el día se despierte de la misma manera, y que conforme pasen los meses cada vez sea más común, en un maravilloso presagio de la continuidad del buen tiempo con el que el verano nos espera, ofreciendo toda la ayuda posible para que sea disfrutable al cien por cien. Y lo que tampoco quita que el domingo, Sunday o dimanche sea el amanecer preferido por aquí el tecleador. La otra contradicción es que cuando más ''inspirado'' me siento es cuando más obligaciones que nada tienen que ver con un Blog tengo, pero estamos en la época del curso que estamos y no se pueden satisfacer tantos mundos virtuales. Nótense las comillas: me gusta crear esos párrafos como si de fragmentos de una verdadera novela se tratara, y cierto es que acabo más o menos conforme con el resultado, reflejando con palabras la imagen previamente pensada, pero hasta yo mismo me harto de lo repetitivos que son. Qué se le va a hacer: no soy un Andrew McMahon componiendo frente a su piano de cola.
Este segundo domingo de mes se presenta como el (prácticamente) último pseudo-angustioso en cuanto a estudio para exámenes segunda-evaluación-segundo-de-bachillerato-arios se refiere y con un sol radiante que demuestra el porqué de su nombre inglés. Lo que crea ciertas paradojas: tanta sumisión hacia el día del sol y lo que me pirra es una buena tormenta, aunque tampoco una de estas a lo Twister. No. Una que permita salir y recorrer las calles empapándose con los auriculares del iPod bien metidos en la oreja. Eso sí: hay que caminar rapidete, si no la gente piensa que estás loco y esas cosas. Y si encima el ambiente que se cala contigo tiene su propio encanto (entiéndase: algo bastante distinto a las hileras de casas de este pueblo) ya ni contaros. Lo que ni mucho menos quita que espero que dentro de una semana el día se despierte de la misma manera, y que conforme pasen los meses cada vez sea más común, en un maravilloso presagio de la continuidad del buen tiempo con el que el verano nos espera, ofreciendo toda la ayuda posible para que sea disfrutable al cien por cien. Y lo que tampoco quita que el domingo, Sunday o dimanche sea el amanecer preferido por aquí el tecleador. La otra contradicción es que cuando más ''inspirado'' me siento es cuando más obligaciones que nada tienen que ver con un Blog tengo, pero estamos en la época del curso que estamos y no se pueden satisfacer tantos mundos virtuales. Nótense las comillas: me gusta crear esos párrafos como si de fragmentos de una verdadera novela se tratara, y cierto es que acabo más o menos conforme con el resultado, reflejando con palabras la imagen previamente pensada, pero hasta yo mismo me harto de lo repetitivos que son. Qué se le va a hacer: no soy un Andrew McMahon componiendo frente a su piano de cola.
1 comentario:
Buff, yo antes si que disfrutaba los domingos. Me despertaba a las 12 y me enchufaba a Norah Jones, cogia los juegos del movil y hasta la una no desayunaba.
Ahora no tengo domingos o.0 No recuerdo domingos. Cuando no estudio salgo y me levanto para comer directamente.
Llegaran domingos soleados en los que hacer mil cosas diferentes a las que se hacen ahora :)
Publicar un comentario