27 enero 2009

todo lo que tienes que hacer, es escuchar.-

Llénenme de música una cinta tal que la que aparece como lista de reproducción ahí arriba. No importa el estilo, no importa el intérprete. Llénenla y pónganmela a escuchar. No importa el color, no importa el diseño, siempre que deje claro cuál es la cara A y cuál la B. Llénenla de acordes que desgarran, de sentimientos hechos poesía y de historias convertidas en estremecedoras melodías. Que no precise de pilas, que no necesite de una batería que obligue ser recargada. Llénenla y destiérrenme con ella. A lugares lejanos, a sitios desconocidos o a la próxima ciudad que aparezca en el mapa. Piérdannos. Malgástennos. Derróchennos.

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